viernes, 28 de marzo de 2008

Por qué Somos Reformados

Por herencia histórica y fidelidad a La Palabra, todo presbiteriano debe ser reformado a la vez. Los presbiterianos llevamos este nombre por nuestro sistema de gobierno eclesial que es democrático representativo, pero, en teología sustentamos la teología calvinista que es sinónimo de reformada. Entonces, somos presbiterianos por el sistema de gobierno pero reformados por teología.

Cuando penetramos a la cosmovisión reformada, nos damos cuenta que hay principios reformados, postulados, teología, historia, distintivos, ética, características y naturaleza reformada. Esta identidad nos hace diferentes a las otras denominaciones y por esta misma razón no somos fundamentalistas ni dispensacionalistas, ni mucho menos promotores de la teología de la prosperidad.

El pastor Abel Clemente dice al respecto: Al hablar pues, de teología reformada, el calificativo “reformado” tiene una connotación historico-teológica, es decir, expresa el modo de pensar teológico de las iglesias reformadas o calvinistas.

La centralidad de la teología reformada es la soberanía de Dios, dada a conocer a través de Jesucristo, Las Sagradas Escrituras y la misma creación de Dios. Esta teología reformada es manifestada en un Dios creador, que no ha dejado las cosas en un estado de proceso evolutivo. Creación, caída y redención son los hechos de Dios, en su plan misericordioso con sus hijos escogidos y con quienes ha pactado por gracia. La teología reformada es ante todo, una teología de La Palabra o teología de la Revelación.

He aquí algunas características de nuestra identidad reformada:*

  • Entendemos que la iglesia como pueblo de Dios, tuvo su origen con Abraham, el padre de la fe y no el día del Pentecostés.
  • Que los postulados de la reforma son: Sola fe, solo Cristo, sola Escritura, sola gracia y solo a Dios la gloria.
  • Referente a la salvación, comprendemos que es un acto por gracia de Dios, conocidas como las doctrinas claves del calvinismo: La depravación total de la persona, la elección incondicional de Dios, la expiación limitada por Jesucristo, la gracia irresistible y la perseverancia de los santos.
  • Insistentemente deseamos practicar el principio reformado: Iglesia reformada siempre reformándose.
  • Sostenemos que los ministerios de la iglesia como señal del reino de Dios en la tierra son mínimamente: La evangelización (no evangelismo), la educación cristiana, la liturgia, el servicio cristiano (diaconía), el compañerismo y la educación teológica.
  • Sostenemos una ética cristiana que no tolera el aborto, los juegos de azar (rifas), el alcoholismo, el tabaquismo, la corrupción, los préstamos con intereses, ni tampoco las prácticas del libre albedrío, el dualismo, el emocionalismo, el racismo ni el clasismo.
  • Se exige que en cada iglesia local impere la proclamación y centralidad de La Palabra de Dios, la ministración correcta de los sacramentos y la aplicación de la disciplina (una iglesia decente y ordenada). Hacemos un orden de culto bien elaborado y no jalamos a cualquier persona para hacer algo a última hora. Esta es parte de la disciplina.
  • La centralidad de nuestra liturgia es únicamente Dios. Por esta razón nuestros himnos deben ser de adoración a Dios y no a alguna criatura. No damos la bienvenida a alguien ni anuncios en pleno culto a Dios, sino antes o después.

*Para mayor información se aconseja estudiar el folleto Manual de Identidad Presbiteriana de Moisés Colop

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